Mostrando entradas con la etiqueta ALMERÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ALMERÍA. Mostrar todas las entradas

Firmas para salvar los Juegos Moriscos de Purchena

Prueba de lucha morisca [foto LA VOZ DE ALMERÍA]
Una asociación cultural pide la colaboración de la Junta y de la Diputación

Comienza un año más y lo hace, de nuevo, con la celebración de los Juegos Moriscos de Purchena en el aire. Eso es lo que se desprende de la campaña de recogida de firmas iniciada en internet por la Asociación Cultural Juegos Moriscos de Purchena en una conocida plataforma digital.

El nombre de la campaña habla por sí solo del preocupante futuro que este colectivo vislumbra para los juegos de ‘Aben Humeya’: “Apoyo a los Juegos Moriscos de Purchena. Este evento histórico-deportivo y cultural podría desaparecer”. Esta es la sentencia que encabeza la página en la que se pide la firma al visitante para “preservar” todo un legado “respetuoso con todas las culturas y religiones”.

En la petición, dirigida a la presidenta de la Junta de Adalucía, Susana Díaz y a su homólogo en la Diputación de Almería, Gabriel Amat, también se advierte de que la desaparición de los juegos como hasta ahora se conocen supondría “la pérdida de una celebración histórica y deportiva de origen árabe”.

Celebración asegurada  
No debe carecer de fundamento la petición de ayuda de esta asociación de Purchena cuando el propio alcalde del municipio, Juan Miguel Tortosa, ya ha estampado su firma digital y ha pedido la colaboración de sus contactos.

Sin embargo, el alcalde purchenero ha aclarado a LA VOZ que los juegos “no peligran” y que se celebrarán “de una manera o de otra”. Por lo tanto, lo que realmente se intenta salvar es el tradicional modelo bajo el que se ha celebrado este espectacular evento. Que unos juegos “dignos” sigan siendo posibles.

Para el regidor, es “una lástima” que un evento que es “Fiesta de Interés Turístico Nacional y con el reconocimiento del COI” se convierta en algo “chabacano” por falta de apoyo institucional. “Es un llamamiento a todas las instituciones que nos puedan ayudar”, ha puntualizado Juan Miguel Tortosa.

Por el momento, la campaña ha recogido alrededor de 800 firmas (acumulaba 783 en la tarde de ayer), por lo que está a sólo 200 de lograr el objetivo de las 1.000 firmas de apoyo a los Juegos Moriscos de Aben Humeya. Lo que es seguro es que este verano, los atléticos moriscos volverán a conquistar Purchena otro año. Falta por saber el cómo.

La Diputación, abierta a estudiar la ayuda
La Diputación Provincial destina una ayuda de 2.000 euros para este evento, según el Ayuntamiento. El vicepresidente de la Administración provincial, Javier Aureliano, recordó ayer que fue el PSOE cuando gobernaba quien “quitó” la subvención que el PP “recuperó”. Aún así, aseguró que la Diputación está dispuesta a sentarse con el ayuntamiento y “estudiar” la ayuda. Igualmente, denunció que es la Junta de Andalucía la que no tiene “ninguna” partida destinada para este acto.

Fuente: http://www.lavozdealmeria.es/vernoticia.asp?IdNoticia=53771&IdSeccion=5

Firma la petición. Pinchar aquí.


Los Juegos Moriscos regresan por todo lo alto para quedarse


Inaugurada la décimo séptima edición de esta escenificación histórica con la participación de cientos de vecinos y numerosas autoridades · Competiciones deportivas, desfiles, música y gastronomía
PAQUI MARTÍNEZ / PURCHENA | ACTUALIZADO 27.07.2012 - 05:01


El municipio de Purchena [Almería, España] volvía a trasladar ayer a los habitantes del Almanzora al año 1.569, cuando Aben Humeya, Rey de los Moriscos, se retiró a Purchena para esperar refuerzos en su lucha por recuperar el esplendor que su pueblo tuvo en el pasado. Durante varios días se encontró con toda su tropa en Purchena, formada por moriscos granadinos y musulmanes procedentes del norte de África y Turquía. Aben Humeya decidió recuperar todas las tradiciones prohibidas tras la Reconquista, entre ellas, celebrar una serie de juegos deportivo-musicales con una clara ascendencia Olímpica. 

El pueblo de Purchena y los purcheneros celebraban anoche por todo lo alto, la inauguración de estos juegos que el pasado año vieron peligrar por falta de financiación, quizás por ello, fueron muchos los vecinos , que ayer quisieron estar en el estreno de la décimo séptima edición de esta escenificación; uno de los acontecimientos históricos más destacados de la zona. 

Una fiesta declarada de interés turístico nacional que celebran desde el año 1993 gracias a la implicación y el trabajo de más de un centenar de voluntarios, la colaboración de la Diputación de Almería, la Junta de Andalucía y el propio Ayuntamiento que este año ha tenido que trabajar más si cabe, para que este acontecimiento pueda ser una realidad. 

Los actos comenzaban a las seis y media de la tarde, con las pruebas deportivas de los más pequeños. Desde esa hora se abrían las puertas del recinto donde hasta el sábado se sucederán numerosas pruebas deportivas, se dará una importancia especial a la música andalusí, la gastronomía típica y la artesanía. Un placer para los sentidos que ya ayer disfrutaron también numerosas autoridades. 

Comenzaron con el desfile del Grupo de animación Gnawa por las calles de Purchena y la Banda de Música de la localidad. Los alcaldes de todos los municipios de la comarca, participaron en el izado de banderas de todos y cada uno de sus pueblos, y las autoridades dieron por inaugurados los Juegos de Aben Humeya. 

Anoche ya se pudo disfrutar de la carrera de cintas con caballos a la morisca, más de sesenta niños llenaron el escenario para bailar la danza árabe y la voz de Sensi Falán puso el broche final a una velada que servía para dar la bienvenida a unos Juegos especialmente esperados.

Los andalucistas de Almería piden apoyo para que los moriscos andalusíes reciban el Príncipe de Asturias


Presentarán mociones en los ayuntamientos de la provincia.

ALMERÍA.- El Partido Andalucista en Almería va a presentar mociones en los ayuntamientos para que éstos apoyen la candidatura de los moriscos andalusíes como Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Esta iniciativa, según explica el secretario provincial de los andalucistas, Pedro Ruiz, no partió inicialmente del PA "pero nos hemos unido a ella porque estamos convencidos de la justicia histórica que supone ese reconocimiento".

Ruiz recuerda que, recientemente, se puso en marcha en España y, singularmente, en Andalucía, un movimiento cívico que ha impulsado la candidatura al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010 para los descendientes de moriscos-andalusíes. 

En ese sentido apunta que "este movimiento nace desde la independencia y la pluralidad. La iniciativa, encabezada por el escritor franco-libanés Amin Maalouf, Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010, reúne a prestigiosos hispanistas, catedráticos, investigadores y especialistas de universidades y centros de investigación de todo el mundo. Igualmente se han adherido un elenco de artistas, intelectuales y componentes del movimiento asociativo y cultural". Así, para el nacionalista es significativa la presencia, en un acto de hermandad y de igualdad de razón, de representantes del mundo sefardí.

El líder de los andalucistas almerienses también ha destacado que la Fundación Blas Infante, en el 125 aniversario del nacimiento del Padre de la Patria Andaluza, declarado por la Junta de Andalucía Año de Blas Infante, ha decidido presentar oficialmente esa Candidatura al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010 para los descendientes de moriscos-andalusíes en el cuatrocientos aniversario de su expulsión y destierro de la Península Ibérica.

Ruiz recuerda que "Blas Infante fue durante toda su vida un firme defensor del reconocimiento de la diversidad como valor y componente fundamental de la identidad andaluza.
Así lo testimonian sus palabras: "las familias moriscas y los hebreos sefardíes, sienten el anhelo de una expresión social y política de nuestra hermandad (.)".

Hace veinte años se concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a las comunidades sefardíes con el argumento de que "Después de siglos de alejamiento, este Premio quiere contribuir al proceso de concordia ya iniciado, que convoca a esas comunidades al reencuentro con sus orígenes, abriéndose para siempre las puertas de su antiguo país".

Según Pedro Ruiz, "Los moriscos-andalusíes forman parte, al igual que los sefardíes, de la identidad hispana. Aceptar y reconocer esta realidad histórica equivale a aceptar y reconocer en nosotros mismos una herencia múltiple, diversa, civilizadora. Desterrados y extrañados de su tierra y dispersos por los cuatro puntos cardinales, allí donde recalaron mantuvieron y conservaron viva, conscientemente y de manera ejemplar, su identidad cultural. La solicitud y presentación de esta candidatura es, sin lugar a dudas, un gesto simbólico y necesario para la concordia y desde la concordia".

Ruiz que cree que no sólo debían ser los andalucistas quienes llevaran a cabo esta iniciativa ya que tendría que contar con mociones de otros grupos, ya que "el veintiuno de junio de dos mil diez, el Parlamento de Andalucía, aprobó su adhesión a esta Candidatura, y expresó en su declaración institucional que este hecho supone un "ejercicio de recuperación y restauración de un pasado que nos pertenece y la proclamación de la voluntad decidida de continuar trabajando por la erradicación de prejuicios e intolerancias que pueden amenazar nuestro futuro de convivencia."

El punto que pretenden ver respaldado detalla que se trata de lograr este apoyo para "la candidatura al "Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010" para los descendientes de los Moriscos-Andalusíes, que presenta la Fundación Blas Infante, coincidiendo con el 400 Aniversario de su último destierro de la Península Ibérica, como gesto simbólico y necesario para la completa reconstrucción de la memoria colectiva hispana, en reconocimiento a la manera ejemplar con la que han conservado viva y conscientemente su identidad cultural en los lugares de destino, y desde la hermandad, la justicia y la igualdad de razón con el concedido hace 20 años a las Comunidades Sefardíes."



Dos documentos sobre Moriscos de Almería: Los especieros y una carta de dote

María Isabel JIMÉNEZ JURADO y
José LÓPEZ ANDRÉS

Introducción
En el año 1475, los monarcas castellanos, Isabel y Fernando, decidieron conquistar el reino nazarí de Granada formado por las provincias de Málaga, Almería y Granada y zonas orientales de Jaén, último reducto musulmán de la Península Ibérica. A partir del año citado se van a alternar tiempos de “paces” con otros en los cuales las rápidas incursiones fronterizas por parte de cristianos y musulmanes van haciendo acto de presencia en ambos reinos. Y este estado de cosas se hubiera prolongado durante años, probablemente durante muchos años. Pero los Reyes Católicos estaban decididos a llevar a cabo su proyecto de conquistar Granada. Así en 1485 las tropas castellanas se apoderan de Ronda y en 1487 de Málaga, tras un duro asedio. En julio de 1489 el rey don Fernando inicia las negociaciones para obtener la rendición de las plazas de la costa almeriense, de las fértiles villas del valle del Almanzora y del Campo de Níjar, y de las poblaciones próximas a la ciudad de Almería, que se rendirán por capitulaciones durante el verano de 1489. En la navidad del mismo año, don Fernando pone sitio a Baza instalando su campamento a media legua de la ciudad y enviando a don Gutierre de Cárdenas, su hombre de confianza, a entablar conversaciones con el caudillo de la plaza, Mohamed Hagen. El éxito de las conversaciones permiten a Gutierre de Cárdenas y a Pedro de Sarmiento, primer alcaide cristiano de Almería, entrar en la ciudad el día 22 de diciembre de 1489.
La ciudad nazarí que los reyes Isabel y Fernando encontraron, unos días después, tenía una superficie de 791.918 metros cuadrados distribuidos entre viviendas, comercios y huertas de regadío, y una población musulmana concentrada mayoritariamente en el barrio de la Medina. Esta población, cuya cifra estimó Torres Balbás en unos 5OOO (*1) aceptó las Capitulaciones, permaneciendo en sus lugares de origen en coexistencia con los nuevos pobladores, coexistencia que no estuvo exenta de períodos de pacífica convivencia que en casos llevaría incluso al establecimiento de lazos íntimos entre individuos de ambas culturas, así como a situaciones conflictivas, que con demasiada frecuencia adquirirían caracteres de verdadera tragedia, o simplemente serían motivo de pequeñas tensiones que afectaban a determinados sectores sociales, subyaciendo en el fondo de estos problemas el “anómalo” final de una guerra en la que los vencidos no habían sido derrotados y los vencedores no habían triunfado.
Los primeros problemas aparecerían en la primavera de 1490 cuando los musulmanes de Guadix, Baza, Fiñana y los pueblos del río de Almería se sublevaron contra los poderes emanados de Castilla. El levantamiento —cuyas causas aún no están demasiado claras— fue sofocado con dureza, y las medidas tomadas contra los rebeldes reflejan una intolerancia y rigor que no estuvieron presentes en ningún momento en las Capitulaciones otorgadas por los Reyes Católicos a finales de 1489 y principios de 1490. Tras la sublevación se obliga a los musulmanes implicados a residir fuera de recintos fortificados, emigrando algunos de ellos a África, otros se instalaron en lugares abiertos desprovistos de murallas, y otros ven cómo sus bienes son confiscados.
Durante los casi cien años que siguieron a la entrega de Almería a la Corona Castellana, la en principio “idílica” convivencia que se podría deducir de las Capitulaciones, estuvo presidida por un proceso de aculturización impuesta desde Castilla que no sería motivo de tensión en aquellos casos en que el musulmán aceptara de buen grado la cultura que le llegaba con los nuevos pobladores.
Este proceso se pone de manifiesto en casos concretos de la vida cotidiana de la población, y para su estudio es preciso recurrir a los archivos de protocolos cuyo contenido, escasamente investigado, refleja situaciones reales y objetivas del día a día de individuos tanto de origen musulmán como cristiano.
La situación geográfica de Almería, su lejanía de la capital del Estado, agudizada por su secular aislamiento en lo que a vías de comunicación se refiere, y su carácter de frontera con el mundo musulmán del norte de África, hacen de ella territorio en el que los estudios de la sociedad de la época muestran situaciones especificas.
Los documentos que nos ocupan pertenecen a los protocolos números 1 y 2 del Archivo Histórico Provincial de Almería y son ejemplo del contraste entre la aceptación cultural de individuos de los dos pueblos coexistentes en las tierras almerienses, y la pugna de la población morisca, en ocasiones apoyada por la población castellana, por defender un modo de vida y una cultura frente a los poderes del Estado.
I. Un caso erróneo de confiscación de bienes moriscos
Los lugares que se integraban en el término del “Río de Almería” eran Mondújar, Gádor, Rioja, Benahadux, Pechina, Quiciliana y Huéchar. Parece ser que todos ellos estuvieron implicados en la sublevación del año 1490, pues en estos lugares fueron confiscados muchos bienes y posteriormente repartidos llegaron a Almería estimulados por:
·         Exención de almojarifazgo en productos muy necesarios para Almería (en algunos casos exención de almojarifazgo y diezmo).
·         Liberación de ciertos servicios.
·         Exención de alcábala.
·         Exención de impuestos sobre el pan, vino, aceite y frutas que se produjeran en las heredades de “Almería e su río”.
Los nuevos pobladores que fueron llegando a Almería a lo largo de todo el siglo XVI contaron desde un principio con casas y heredades en el campo de Almería, pero sobre todo en lo que se llamó “Almería e su río”. Diego de Vargas, nombrado repartidor en 1492, fue entregando las propiedades a los vecinos que venían a la ciudad en calidad de nuevos pobladores. Algunas de estas propiedades procedían de la confiscación de bienes moriscos que tuvo lugar a raíz de la Revuelta de 1.490, y otras se entregaron, pues habían quedado abandonadas, después de la conquista cristiana.
Un documento existente en el Libro del Repartimiento de Almería (*2) muestra que, en la confiscación de bienes a los almerienses musulmanes que se rebelaron en el Río de Almería, se cometió un grave error al dejar sin propiedades a Juana Díaz, hija de la mora Malfata y de Mahomat Abogalix, que vio cómo le quitaban “çiertas heredades, casas e olivares e huertas e tierras de pan, e partes de molinos de azeite e de farina e otros bienes e cosas deslindados so ciertas lindes”. Tres años después de la confiscación, los Reyes, don Fernando y doña Isabel, envían carta al licenciado Diego López de Trujillo, corregidor de Almería, para que se restituyan las propiedades a Juana Diaz, mujer de Zamudio, ante la evidencia de que ella no tomó parte en el levantamiento, pues en su casa no había hombres que se pudieran rebelar, sólo tres mujeres: ella, su hermana Fátima y su madre Malfata, y que sufrieron las amenazas de los moros “y las querían matar diziéndoles de perras moras porque no querían ir con ellos”. Los Reyes dicen en la carta que teniendo constancia de que Juana Díaz se había vuelto cristiana y de que no tuvo nada que ver en la revuelta del Río, piden al Corregidor le sean devueltos sus bienes.
El documento finaliza con una enumeración de los bienes que le son restituidos: viñas, tierras blancas, alberca y noria.
II. Fusión de dos culturas ideológicamente distintas
El caso de Juana Díaz viene a confirmar la idea de que fueron muchos los musulmanes almerienses que, tras la conquista del Reino de Granada, se quedaron en sus tierras y propiedades conviviendo con los nuevos pobladores. Pero aún se puede afirmar algo más: que fue uno de los casos en que se mezclaron las dos culturas, islámica y cristiana, por lazos matrimoniales.
Tras la creación del Real Patronato de la Iglesia de Granada por parte de los Reyes Católicos, como una demostración del concepto Iglesia-Estado tan próximo a la mentalidad musulmana, fue nombrado primer obispo de Almería don Juan de Ortega que, según parece, jamás residió en Almería, pero sí lo hicieron sus familiares: don Francisco Ortega, Deán de la Catedral, don Sancho Ortega, licenciado y don Juan de Ortega, Racionero de la Catedral. Todos estos señores comparecen en 1520 ante el escribano de Almería (*3). Alonso de Palenzuela, para realizar la carta de dote y arras de su pariente Luis de Santa Cruz, hijo del Racionero Juan de Ortega, que va a contraer matrimonio con Isabel de Mata. Pero Isabel no procede de las familias de cristianos viejos que, ante las ventajas de las condiciones de repoblación, habían llegado a Almería para obtener casas y tierras o a regentar cargos importantes dependientes de la Corona de Castilla. Isabel de Mata es hija de Juana Díaz, la morisca que había sido amenazada en la Revuelta de Río por sus propios hermanos de raza y religión y había visto cómo los cristianos le confiscaban sus bienes para luego restituírselos. El padre de Isabel es Juan Pérez de Zamudio, morisco, que ejerce el cargo de Jurado de Almería.
Como puede comprobarse, la convivencia, aparentemente imposible de dos culturas ideológicamente distintas se dio en la ciudad de Almería de modo perfectamente natural. De todas formas, no se puede negar que hubo casos de enfrentamientos y de luchas como, unos años después, la guerra de las Alpujarras y la posterior expulsión de los moriscos se encargaron de demostrar.
Sin embargo, el caso citado aparece como un claro ejemplo de la coexistencia entre dos pueblos diferentes y destaca en la documentación de la época por su rareza puesta de manifiesto en un contrato notarial que ha llegado hasta la actualidad, aunque con seguridad tuvo que haber bastantes más casos que no han trascendido.
III. La pugna entre dos culturas
Como un testimonio del proceso de aculturización que se impone desde Castilla en los territorios conquistados a los musulmanes puede considerarse el documento al que hacemos referencia a continuación.
Se trata de una carta de obligación y fianza (*4) por la que un tal Alonso de Valencia, vecino de Almería, sale como fiador y se obliga a pagar los veinte ducados que impusiera de multa a los especieros de esta ciudad algún protomédico que los penase por vender especias sin licencia.
Pero es en el expositivo de esta carta donde se ponen de manifiesto los antecedentes que llevan a Alonso de Valencia a otorgar este documento. En él se explica cómo Bernardino de Montaña, teniente de los Protomédicos Principales de Castilla, en una visita a Almería, multó a los especieros de esta ciudad por vender especias sin licencia. Además se hace referencia a un concierto entre el teniente de protomédicos y los especieros por el que éstos se comprometen a no vender especias hasta tanto el Rey venga a esta ciudad y los protomédicos les den “licencia y facultad” para la venta de las especias.
Este recurrir al poder real, aunque el documento no es demasiado explícito en este punto, puede suponer, a nuestro parecer, por una parte un sometimiento implícito a la autoridad de la Corona, y por otra una apelación al espíritu y la letra de las Capitulaciones, en las que se estipulaba el respeto a las instituciones, organización y costumbres de los moriscos y cuyo máximo responsable de su cumplimiento era la Corona que las suscribió.
Pero evidentemente, para los especieros, ni debieron quedar las cosas demasiado claras ni debían tener una gran confianza en la autoridad de Castilla, cuando en el documento se expresa que “porque los dichos espeçieros se reçelan” y hasta tanto venga el Rey ellos seguirán vendiendo las especias. Esta decisión tan drástica a no cumplir de modo solidario lo concertado con el teniente de protomédicos supone una falta de confianza en que Castilla resuelva su problema, llegando a una desobediencia a la autoridad legal, quizá favorecida por el aislamiento de esta tierra y condicionada por su medio de subsistencia o por una sociedad que necesitaba de sus servicios.
De todas formas, los especieros no descartan la posibilidad de una nueva multa por ejercer su profesión y asumen el riesgo, garantizándose el pago de la posible sanción mediante la referida carta de fianza del mencionado Alonso de Valencia, en un acto claro de corporativismo gremial.
Por último, llama la atención cómo en este documento, que contiene explícitamente una insumisión, o cuando menos una desobediencia a una autoridad representativa del Estado, figuran como testigos de parte, entre otros, el Alcaide don Luis de Guzmán y don Francisco de la Cueva (que en otros documentos de la época aparece como capitán de la guardia de la costa), ambas autoridades de designación real. Esto, que puede parecer un contrasentido, se explica solamente por prevalecer las buenas relaciones de vecindad sobre las razones de Estado, en lo que influye, sin duda, el reducido número de habitantes de la ciudad que favorece la relación vecinal, y el aislamiento geográfico que disminuye y aleja las relaciones con el poder central.

NOTAS
1.     Torres Balbás,L., ‘Almería Islámica’, AI-Andalus, XXII, (1957), p. 452; sobre Almería, en la época que tratamos, existen trabajos considerables de Cristina Segura Graiño, entre otros, Bases socioeconómicas de la población de Almería (s.XV), Madrid, 1979, y Almería en el tránsito a la Modernidad, Almería, 1989; y Nicolás Cabrillana, Almería morisca, Granada 1982.
2.     F. XVIII, 18, transcrito por Cristina Segura Graíño en su edición y estudio de El Libro del Repartimiento de Almería, Madrid, 1982 (véase luego el Apéndice Documental).
3.     Archivo Histórico Provincial de Almería, Protocolo núm. 2. Fol. 485 r/v.
4.     Archivo Histórico Provincial de Almería, Protocolo núm. 1. Fol. 264 r/v.


16ª edición de los Juegos Moriscos de Aben Humeya

El municipio celebrará la decimosexta edición entre el 23 y el 25 de julio


Los vecinos de Purchena, y en general de toda la comarca del Almanzora, empiezan ya a contar los días que restan para la llegada de la decimosexta edición de los Juegos Moriscos de Aben Humeya, una fiesta declarada de interés turístico nacional. El Consistorio, gestiona estos días los últimos detalles de una fiesta que este año se celebrará entre el 23 y 25 de julio, y que trasladará a esta localidad del Alto Almanzora y sus habitantes, al año 1.569, cuando Aben Humeya, Rey de los Moriscos, se retiró a Purchena para esperar refuerzos en su lucha por recuperar el esplendor que su pueblo tuvo en el pasado. Durante varios días se encontró con toda su tropa en Purchena, formada por moriscos granadinos y musulmanes procedentes del norte de África y Turquía. Aben Humeya decidió recuperar todas las tradiciones prohibidas tras la Reconquista, entre ellas, celebrar una serie de juegos deportivo-musicales con una clara ascendencia Olímpica. 

La escenificación de este gran acontecimiento histórico, viene representándose por los vecinos de este pueblo desde el año 1993, con las mismas pruebas deportivas y musicales, de forma competitiva y con importantes premios; unos días en los que se mezcla además la música andalusí, la gastronomía típica y la artesanía.

El viernes 23 de julio, se llevará a cabo la apertura oficial del recinto, con un zoco artesanal y gastronómico. A partir de las nueve y media de la noche, se comenzará con el desfile de tropas, en el que participa todo el pueblo, para a continuación proceder a la inauguración oficial con el izado de banderas. El viernes se escenificará la primera jornada con competiciones de carrera de cintas a la morisca o carrera de velocidad y se cerrará la jornada con música, tal y como marca la tradición.

Exposiciones, desfile de tropas, competiciones, música, gastronomía y todo tipo de escenificaciones, se sucederán durante tres días, para que mayores y pequeños disfruten de un fin de semana cargado de historia. Y es que esta fiesta se distingue por conseguir unir a vecinos del Almanzora de todas las edades, que durante tres días disfrutan en un ambiente mágico; incluso los niños disponen de una madraza infantil, durante los tres días, en la que los padres podrán dejar a sus hijos con toda tranquilidad, mientras ellos participan o disfrutan de las diferentes competiciones, desfiles, muestras gastronómicas, exposiciones, música en directo o los diferentes zocos artesanales.